Les voy a contar un cuento (el mío);
había una vez -y solo una porque esto de enamorarse de verdad no pasa siempre- un chico que en la vida se había enamorado. Un chico que no tenía tiempo para sentir cosas que no pudiese controlar, uno que no tenía ganas de acabar jodido pero entonces apareció ella. ¿Quién? Se estarán preguntando; pues llegó la chica que sin querer o queriéndola, no sé, le hacía un poco más feliz, con pequeños gestos y detalles, aquel que aun hablando mal del amor, empezó a sentirlo. Esa chica que sonreía sin saber que muchas otros chicos- aparte de el- acababan colgados por esa sonrisa. Y poco a poco llegaron los besos, las caricias, compartieron sus miedos, se consolaron, se ayudaron, abrazaron, quisieron, amaron, follaron..y no se sabe cómo, ni cuando ni donde pero llegó el día en el que tanto el como ella se necesitaban hasta el punto de seguir solo porque el otro lo hacía. Y el empezó a tener miedo de que ella fuese la excepción que le hiciese creer en los finales felices, porque estando con ella era inevitable pensar que no parecían tan imposibles.
y todo eso les dejó unos recuerdos imposibles de olvidar; una cama sin hacer, el maquillaje de ella esparcido por el cuarto de baño, la ropa tirada en la cama, la goma de su pelo perdida en el suelo de la cocina por culpa del arrebato de pasión entre los dos, las fotos de ambos encima del cabecero de la cama, esa canción que tantos les gustaba oír juntos- la suya-, esos versos que él le escribía e hicieron que se enamorase, el bolígrafo con el que él escribió su historia, las manos que tanto la acariciaban y acabaron rompiéndolo, esos dedos que machacaron las páginas de su historia, los mismos que contaban los lunares de la espalda de ella cada noche.
y al final todos esos recuerdos se esfumaron y dieron paso a ese adiós, no el típico adiós que dices a alguien que verás mañana, sino un adiós que después de decirlo vendrá lo peor, el olvido.
A partir de aquí no se sabe muy bien como continuó la historia- esas páginas se perdieron- aunque estoy seguro que el las recuerda. No creo que haya olvidado todas las noches encerrado en su habitación llorando, como tampoco habrá olvidado ese vacío que sintió ni lo que le dolía notar la ausencia de la chica que más llegó a querer..¿porqué crees que el no quería enamorarse? odiaba no poder controlar lo que sentía, odiaba no poder dejar de querer a alguien, no poder decir "basta" y dejar de pensar en ella. Sé muy bien que intentó continuar con su vida, seguir, luchar, vivir e incluso porqué no, enamorarse pero no pudo, no pude, fui incapaz de enamorarme de nuevo.
y aquí me tienes, sigo buscando a alguien que haya escuchado la risa más bonita que la suya, y si lo haces, llamame, a ver si así me enamoro de nuevo de una risa que sí que valga la pena aunque dudo que exista risa que supere a la de ella, inténtalo si quieres.
Con el mayor dolor de mi corazón: de mi; para mi.
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