lunes, 24 de abril de 2023

Una de las tantas cosas que adoro de ti.


'ella como me miraba era una de las cosas que adoraba de ella.

Cómo sonreía cuando le pillaba de imprevisto la mirada.

Cómo se le formaban esos hoyuelos cuando estallaba en carcajadas.

Cómo desplazaba mis manos por las curvas de su cuerpo.

Cómo se mordía el labio cuando le impedía besarme.

Cómo me susurraba palabras de amor en mi oído. 

Cómo celebraba cuando su equipo de fútbol favorito marcaba un gol.

Cómo tomaba el café de buena mañana.

Cómo se pasaba las manos por el pelo cuando estaba nerviosa.

Cómo se le formaban esas arrugas en la frente cuando se enfada.

Cómo intentaba hacerme reír cuando me cabreaba con ella.

Cómo me abrazaba por detrás, de imprevisto.

Cómo me hacía sentir como un niño entre guerras de almohada y no tan niño perdiéndonos entre ellas.

Cómo suspiraba cuando le faltaba algo, alguien. Yo. 

Cómo lloraba cuando sentía que estábamos perdiendo aquello por lo que habíamos luchado.

Cómo me abrazaba queriéndome hacer sentir protegido.

Cómo me contemplaba mientras yo fingía dormir.

Cómo me acariciaba sin venir a cuento porque no podía apartar las manos de mi.

Cómo me contaba los chistes más malos y yo se los reía.

Cómo apartaba el mechón de su cara para besarla.

Cómo dejaba de mirar a otras para mirarme a mi un poquito más.

Cómo fumaba sabiendo que eso acortaba su vida sin importarle que eso significase menos días conmigo.

Cómo me decía que me quería sin importar lo que la gente le decía.



Todo eso era la mínima parte de todo aquello que yo podía llegar a adorar de ella.

Podría tirarme horas y seguir diciendo todo aquello que me gustaba, podría dar por cada lunar de su cuerpo y el mío una razón por la cual le adoraba pero entonces me doy cuenta que solo me falta mirarle a los ojos para saber la única razón por la que también le odiaba.


Nunca te quedabas, esa era la única razón por la que te odiaba.


Y sí, a la larga esa única razón pudo más que todo aquello que en su día llegué a adorar, aún sabiendo que si me iba ya no habrían besos, ni abrazos, ni miradas, ni sonrisas que me hicieran pensar que todo valía la pena. Tuve que ser fuerte y darme cuenta que las noches en las que te lloraba- que eran muchas- no compensaban a las sonrisas que un día me sacaste porque llegaba a casa y nunca estabas. Venías, me querías un rato y te ibas sin saber que a cada rato yo acababa roto.'



CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Así soy yo.

  Mucha gente a veces de la nada me ha dicho "cuéntame cosas sobre ti" y todavía se me queda la misma cara de tonto al no saber po...