domingo, 23 de abril de 2023

El día después de mi suicidio

 Al día siguiente de mi suicidio, me enamoré de mi madre cuando la vi llorar en el suelo de mi habitación, abrazando mi camiseta ensangrentada con mis fotos esparcidas a su alrededor, vi tanto

¡Amor en sus ojos!


El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi padre, sin importar lo duro que fuera, en medio de tanta tristeza, me habló con los ojos llenos de lágrimas ¡lo orgulloso que estaba de mí y lo sensible que yo era con los demás!


El día después de mi suicidio, vi que Lolla (mi gatito mascota) era más increíble de lo que podía haber imaginado. Cada vez que alguien llegaba a casa, ella corría hacia la puerta esperándome y, al ver que no era yo, se acostaba frente a la puerta y seguía esperándome.


El día después de mi suicidio, me encantó

por mis hermanos cuando los vi sentados en la habitación con los ojos llenos de lágrimas, recordaron los tiempos en que jugamos en nuestra hermosa infancia ... ¡Qué buen momento!


El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi mejor amiga. ¡Ella estaba mirando nuestras fotos juntas y recordando todos los momentos!


El día después de mi suicidio, sentí que era importante para mis maestros. Se culpaban tanto por no haberse dado cuenta... 


Por la noche, fui a la morgue a buscar mi cuerpo. Me molestó. Me miré y dije: "Tantos sueños que tuvimos", "Tantos amores", "Tanta gente por conocer", "Tenías gente que te quería y sin embargo, lo vomitaste todo", "Tienes que tener mucho coraje para quitarte la vida, ¿por qué no usaste ese coraje para ganar? "


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí, Para Mí. 

domingo, 16 de abril de 2023

Me disparó como si nunca me hubiese querido.

 



Me preguntan que se siente cuando se es feliz y para mi es inevitable hablarles de ti. Les digo que felicidad es encontrarte al salir de tu casa a las 7 de la noche y verte apoyada en la puerta con esa sonrisa tan tuya dispuesta a darme algo más que un par de besos. Ser feliz es notar cómo me abrazas. Felicidad era mirarte de reojo en la cama mientras hablábamos de todo y pillarte mirándome, era apartar la mirada y reírme sabiendo que tardarías tres, dos, un segundo en acercarte y reirte conmigo. Y así era, felicidad era sentirte cuando te dormías por llamada. Ser feliz era poder ver lo bonito que es el nundo de tu mano, entre risas y besos inesperados. Y por eso les he vuelto a hablar de ti. De esa chica al que le encantaba buscarme las cosquillas porque adoraba ver mi ceño fruncido, aquella que antes de irse te besaba en la frente en vez de decirte que te quería. Aquella chica dispuesta a parar balas de cualquier persona dispuesta a hacerme daño sin saber que, a la larga, ella sería la persona que se encontraría detrás del gatillo a nada de disparar y..


¡PUM!


No sabías ni siquiera en qué parte del cuerpo te había disparado, no, solo notabas brotar de tus manos ese líquido rojo. Rojo como el color del pintalabios que tantas veces se me había corrido segundos antes de corrernos. Rojo, como el color de mis ojos cuando pasaba más de una noche en vela llorándote sabiendo que todo esto iba a acabarse. Rojo como el tono de mis nudillos por los mil golpes que le había dado a la puñetera pared intentando sentir un dolor más fuerte que el de perderte. Y vuelvo a mirarme las manos sin creerme que la persona que tanto me ha querido es la única que me ha herido; pierdo las fuerzas y acabo de nuevo tirado en el suelo como muchas otras tantas veces he acabado ahí, esperando a que volvieses a por mi y, nunca volvías. La miro- una última vez- a esos ojos color café que tantas noches me han quitado el sueño por exceso de cafeína en mis venas, por exceso de él en mi, le miro sin reconocerle e intento quedarme con cada mínimo detalle de ella porque sé que ésa es la última vez, que esa es nuestra despedida. Y antes siquiera de desaparecer- como he deseado muchas veces- pienso en que ese color rojo que me está matando no es ni la mitad de dulce que el rojo de aquel pintalabios con el que le escribí en la espalda ese mensaje en el que le decía que nunca me iría pero, aún así, ese disparo que me mata no es ni la mitad de doloroso que todas y cada una de las noches en que le he llorado desde que ya no está. Que la gente, no sé como, se sigue creyendo que todo me va bien y yo, mientras, intento también creérmelo pero no me sale. He intentado descubrir como era mi vida antes de ella y parece que los recuerdos contigo me empañan esa vida a la que tanto deseo volver y no puedo. Malditos recuerdos que me recuerdan que no puedo olvidarte, que me recuerdan que las heridas que están abiertas no se cosen tan fácilmente como creía. Tengo hilo y aguja para intentaria arreglar aquel destrozo que en mi dejaste, intento que la herida de bala ni se vea pero es que me miro en el espejo y no hay un puto centímetro de mi piel que no me recuerde a tus besos, a tus caricias, a tus heridas y siento que no puedo. Que me ahogo en medio de tanta gente y que cuando menos me lo espere te echaré tanto en falta que explotaré y seré como la bomba de Hiroshima que dejaré víctimas a mi paso, tantas como cada lágrima que he llegado a soltarte y, no prometo que haya supervivientes porque será tanto el destrozo que no quedaré ni yo. Desapareceré de la misma forma que tú quisiste acabar con todo esto poniéndote al otro lado del gatillo sabiendo que cada noche me decías que estabas dispuesta a morir por mi y al final, que irónica que es la vida, la que ha acabado muriendo he sido yo, a manos de ti, por ti. 


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí, Para Ti. 


jueves, 30 de marzo de 2023

Queria curarme las heridas de los nudillos a base de besos aún sabiendo que eso acababa conmigo.

me controlaba como si fuese un puto muñeco de trapo, podía vestirme y desvestirme cuando le venía en gana para hacerme lo que quisiera, podía tomarme hasta las tantas de la madrugada que luego el único tonto que se pasaba lo que quedaba de noche despierto, era yo; mirándole para recordar cada suspiro que daba sabiendo que cuando yo me despertase, ella ya no estaría ahí. Nunca estaba. Vivía por y para ella sabiendo que no era el único que se desvivía por unos ojos como los suyos, por unas caricias que te abrasaban la piel sin quererlo y que te dejaban una marca -en el corazón- incapaz de olvidar. Ella sabía hacer que cualquier chico perdiese los papeles por ella, te decía lo guapo que estabas con ese nuevo corte de pelo, te apartaba ese mechón que siempre se interponía en nuestras miradas, te sonreía sabiendo que podías perderte en esas medio lunas que se le formaban en cada mejilla, te hacía reír sabiendo que horas después te haría suspirar; a dos centímetros de su cuello, estando a horcajadas de ella perdiéndote una noche más en la inmensidad de su cuerpo. Sabía hacerse necesitar; a veces te venía y en toda la noche no te daba ni el más mínimo roce para así volverte loco -un poco más- por ella. Anhelaba su tacto esas noches en las que ella, rebelde, quería hacerse esperar. Te besaba el cuello, así, de imprevisto; y se te olvidaba todo aquello que querías decirle. Se te olvidaba que te habías prometido a ti mismo mandarla a la mierda para que no jugase contigo como lo estaba haciendo. Y caías, volvías a caer prometiéndote- encima de su pecho- que esa iba a ser la última vez que ibas a respirar  al ritmo de su respiración, que sería la última vez que probabas esos labios. Pero no, nunca lo era. Siempre que intentaba levantarme de su pecho a altas horas de la madrugada, ella me rodeaba más fuertemente y me ponía la cintura para no poder separarme ni un puto milímetro de su pecho porque ella, muy en el fondo, sabía que ese era mi sitio. Pero, de la misma forma que sabía eso; también sabía que yo no era el tipo de chico que se conforma con que lo quieran a ratos. Que yo necesito los mimos de los lunes por la mañana, las tardes del martes en el cine, los arrumacos en el sofá el miércoles por la noche, hacer el amor el jueves en cualquier lado si es con ella, llorar en su pecho el viernes por la mañana por culpa de la mierda de día que tengo, salir de fiesta el sábado y soportar con ella las resacas el domingo por culpa del garrafón. Ella sabía eso y a su misma vez yo sabía que ella necesitaba el lunes no ir a clase, el martes más de lo mismo y quizás el miércoles pasarse un par de horas para disimular, el jueves me buscaba sabiendo que el viernes tendría a cualquier otro. El sábado salía, sí, y acababa siempre con una diferente que al domingo ni recordaba su nombre pero inexplicablemente a mi siempre volvía. Volvía para yo poder enredarme en su larga melena mientras me besaba con ansías rodeando su cintura y obligándome a andar hacia atrás para acabar apoyada en esa pared que tantas veces me vio amarla a ella, destrozarme y usarme. Usarme como cualquier tipo de trapo que utilizas para limpiarte las manos y que luego acabas tirando pero que por alguna razón que a día de hoy todavía no sé, ella no podía deshacerse de mi porque muy en el fondo sabía que ninguna tipo podría soportar lo que yo hacía. Y lo hacía, sí, pero porque le quería. Y muchas veces eso no es suficiente para quedarse así que llegó el día en el que sus besos dejaron de tener ese poder en mi, o fingí que no lo tenía y fui capaz de decirle todo aquello que ningun chico le dijo en su puta vida. Y me fui sabiendo que iba a echarla de menos, que las charlas de después de hacer el amor no tendrían su gracia si no eran con ella, que las cosquillas que me hacía cuando tenía ganas de llorar no iban a tener ese efecto en mi si venían de otras mano. Y me fui sabiendo eso pero no pensé que sería tan duro el vivir sin ella, echándole de menos como lo hago sabiendo que en estos momentos quizás está viendo a otro dormir, y puede que le esté acariciando al espalda- lentamente- como lo hacía conmigo, hasta que me dormía. Y ahora hace semanas que ni duermo, que ni siento, que ni pienso en lo que podría ser o haber sido de nosotros; solo sé que ella en estos momentos me está echando de menos como pensaba que nunca haría y no lo sé porque ella me lo haya dicho pero sólo me hace falta mirarme los nudillos de las manos sabiendo que he pegado a mil paredes intentando que el dolor que dentro siente, vaya a menos, pero eso no funciona así y ella lo sabe. Ese destrozo en los nudillos no será ni la mitad del dolor que yo he llegado a sentir aquí dentro cada vez que me despertaba y no estaba. Y eso pasaba cada noche en la que ella me buscaba y yo como un tonto caía porque la necesitaba. Así que me da igual, que me rompa a golpes las manos por mi que yo hace mucho que rompí mi corazón por ella sabiendo que cada noche a su lado era una más en la que no iba a quedarse. Y me rompí sin importar absolutamente nada y, mirame, estoy roto de tal manera que ya ni encajan las piezas que ella ha dejado aunque sé que ella estaría más que dispuesta a unirlas- cada una de ellas- a besos de la misma forma que yo me curaría todas esas heridas diciéndole, muy bajito, lo mucho que la necesito sabiendo que para ella eso valía más que cualquier te quiero que le podía dar.


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

sábado, 18 de marzo de 2023

He sido un cobarde porque empezaste a gustarme mas de lo normal.

 Me confunde la idea de saber que estas a mi lado, ¿por qué?;

De todas formas estas pero aveces no, aveces me quieres aveces no, ¿a que juegas? No te permito las ilusiones a corto plazo porque eso duelen más, saber que te tengo pero luego ya no será así, que te iras tarde o temprano, es como un cáncer terminal, sabes que morirás y ahí vas con la vida...Triste no?.


Dime, ¿alguna vez haz pensado en cómo me sentiré cuando te vayas? Yo se que sí, porque me dijiste que no querías que esto avanze, pero avanzó, así que cariño mío, si vez que me alejo es por mi bien, porque no estoy preparado para arriesgarme con algo que no sabe si me quiere en su vida y aparenta que no le importe, pero si me equivoco, llamame cobarde, así que he sido un cobarde porque empezaste a gustarme mas de lo normal


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

lunes, 27 de febrero de 2023

¿Qué diablos iba a hacer con ella?


La veías mirarte fijamente así sin venir a cuento y de la nada empezaba a reír a carcajadas; la veías y te enamorabas. Y yo no podía dejar de mirarla, por mucho que lo intentase y Dios sabía que lo había intentado pero en momentos como ese no podía despegar mi mirada de ella y sólo podía preguntarme un par de cosas; la primera '¿qué diablos voy a hacer con ella?' la segunda; '¿por qué ha tardado tanto en aparecer en mi vida?' y añado una más; la tercera cosa que podía hacer era reír con ella sin saber que cada carcajada podía ser la última que iba a dedicarme. En ocasiones podía ser la chica más bruta de todas y mandarte a la mierda por hacerla daño pero en momentos como ese, veías con la delicadeza que se movía; intentaba taparse la cara para no verla así de feliz, veías como se apartaba ese mechón rebelde que quería perderse en la inmensidad de sus labios. Esos labios tan apetecibles, esos que yo acariciaba con sumo cuidado de no romperlos aún sabiendo que era capaz de destrozarlos a base de besos y mordiscos, no tenía miedo a hacerlo sabiendo que ese sería un destrozo bonito. Esa boca en la que tantas noches había respirado sus gemidos ahogados, las sonrisas que había llegado a besar. Podía enamorarme de su infinita melena, de sus ojos verdes a la luz del sol, de su voz pero inevitablemente lo que más me enamoraba era su boca- no solo por los besos que me daba- sino porque por ella se metía conmigo, adoraba su infinita testarudez, sus gritos cuando me portaba mal con ella e incluso el ruido que hacía cuando lloraba y aún así pensaba que seguía siendo la más bonita que mis ojos podían ver. Y bonita se le quedaba corto, era la persona que tanto esperas conocer y que crees que no existe hasta que llega así tan ella, tan risueña. Y en momentos como ese en el que ella reía sentía que se paraba el tiempo, que la vida no seguía, que mi pulso se perdía porque no había sonido más bonito que ese sabiendo que era feliz. Que cada risa de ella era directamente proporcional a cada lágrima que había soltado y hasta ahora habían sido muchas y no, joder, no se lo merecía. Era la que se desvivía por todos aún tiendo toda la mierda que ella llevaba encima pero aún así, de la nada, te miraba fijamente y se reía sabiendo que así la gente sería un poco más feliz porque para ella, ella nunca había importado pero entonces llega alguien como yo que empieza a conocer sus debilidades, sus miedos, sus lágrimas, sus errores, sus heridas y a día de hoy aún me sigo preguntando de dónde diablos saca la fuerza que tiene para seguir riéndose de la vida porque ya no le tiene miedo a nada, no tiene nada que perder si hasta ella misma se ha perdido. Y en todo este tiempo que he tardado en conocerla solo intento que cada carcajada que deja en el aire sabiendo que éstas van al vacío sean de lo más sinceras y que en vez de quitarle aire y por consecuente; la vida, se la de. De la misma forma que su risa me la da a mi. 


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

viernes, 3 de febrero de 2023

Intento odiar a aquella a la que solo me sale querer.

quien quieres que se preocupe por ti, no lo hace. Y tú, como una tonto, serías capaz de mover cielo y tierra para saber si esa persona que tanto te importa está bien como crees que se merece. Llevo ya unos días en los que estoy pero no estoy, no sé si creer que estoy bien o si plantearme el por qué estoy mal, sólo sé que si viniese ella aquí en estos momentos y me mirase se daría cuenta de si las cosas van bien pero no vuelve y ya empiezo a echarme de menos. No debería de ser así, no debería no ser sin ella; pero siento que ya no queda nada de mi. El tiempo pasa y no sólo no me quiero sino que estoy dejando de querer al que tanto quise y no puedo evitar sentirme perdido cuando con ella siempre me encontraba. Ya no sé qué quiero, ni quién soy.. solo sé que estoy intentando odiarle porque eso significará que he dejado de quererle pero se me hace difícil. 

Y sigue pasando el tiempo y yo sólo quiero verla feliz, quiero que le feliciten por la nota del último examen, que salga de fiesta y que disfrute, que tenga la mejor nota de este curso, que se ría por estupideces que le dicen sus amigos, que tenga suerte en algo, que aquel chico que tanto le gusta y a la que le pone ojitos, se de cuenta de que ella existe. Sólo quiero que sea feliz mientras yo estoy aquí, intentando odiar a aquella a la que solo me sale querer. 


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí, Para Tí.

Voy a seguir prefiriéndolo a ella todo lo que me queda de vida.

 Queridísimo diario...

He tenido que besar otros labios para darme cuenta que los que quiero son los suyos. Ha sido extraño, creía que en ese beso las cosas cambiarían pero solo ha sido eso, un triste y mísero beso que no ha hecho mella en mi. No he notado cómo el corazón se me aceleraba ni como aparecían de nuevo esas puñeteras mariposas. Nada, absolutamente nada. Vacío. Tan vacío como el que ella me ha dejado aquí. Y por eso desde aquí te pido que vuelvas, que vengas como una vez viniste a mi vida sin saber que ibas a cambiarla. Vente un ratito más, anda. 


Ven y te digo que me he dado cuenta de que ya pueden venir miles que tú seguirás siendo ese primero. Seguiré besando si no vienes hasta que aparezca uno que me haga sentir- si puede- la mitad de lo que tú. Y mira que lo intento, chica, intento que con esos besos, con esos abrazos que me doy con ellos, con esas tardes de risas..intento sentir algo pero no sé que tienes que no desapareces tan fácilmente de mi. Intento convencerme que esa risa que ellos me dan podría ser la mejor para despertar, me quiero convencer de que podría acostumbrarme a que alguna de ellas le invitara a cenar, que le abriese la puerta de ese bar, que le deje mi chaqueta cuando haga frío, que entrelace su mano con la mía, que se ría de mi risa, que me bese la punta de la nariz y yo el lado derecho de mi cuello esperando perdernos después. Podría acostumbrarme pero no quiero hacerlo porque hoy- y siempre- va a apetecerme más que seas tú la que quiere besarme aún sabiendo que acabas de pintarte los labios y que odio que hagas eso. Voy a seguir prefiriendo tenerte a ti al otro lado de la mesa en ese bar mientras nos tomamos un par de cervezas sabiendo que yo dejaré la mía a la mitad y tú tendrás que terminarla, me va a seguir apeteciendo más que seas tú la que me pase el brazo por encima de los hombros para protegerme del frío porque esa es mi mejor chaqueta, voy a seguir prefiriendo que sean tus manos las que agarren las mías mientras nos hacemos el amor el uno al otro, voy a seguir prefiriendo perderme y volverme loco en cualquier parte del mundo- tu cama si quieres- que en cualquier otra. 

Van a seguir siendo tus brazos mi mejor refugio, voy a preferir durante el resto de mi vida pelear contigo por tus mentiras que besar a otras intentando olvidarlas. Prefiero acostumbrarme a que sea tu calor el que está en el otro lado de la cama, a que seas tú la que se quede esas largas noches despierto haciéndonos reír como niños y queriéndonos como tal. No hay mejor manera de quererse que esa. Hoy- y siempre- como ya te he dicho; me apetece más tenerte sentado junto a mi en el sofá mientras vemos cualquier película y tú sin darte cuenta empieces a acariciarme la pierna sabiendo el efecto que eso tiene en mi. Siempre voy a seguir prefiriéndote a ti por eso te pido que vuelvas, que no hay clavo que vaya a sacarte porque te has clavao' pero bien. Quiero que sea contigo cada una de nuestras peleas, que sea a ti a la que le reproche que te hayas olvidado de llamarme y me hagas reír mientras intento enfadarme contigo por tu mala memoria, quiero que seas tú con la que cometer la mayor locura, la de escaparnos, la de ver mundo buscando las mejores vistas sabiendo que ya las tengo conmigo.

Eres tú la que quiero y la que voy a seguir queriendo, tú que con un simple roce de tu mano con la mía al conocernos sentí eso que mucha gente decía que sentía cuando encontrabas a la persona que tanto ibas a querer, ese roce que me hizo pensar 'no te asustes pero estás a punto de querer más fuerte que ninguna otra vez has querido' y no me equivoqué joder, pienso en ti y ya se me eriza la piel como si estuvieses aquí y me acabases de susurrar las tremendas ganas que tienes de mi. Y me lo imagino, chica, y el corazón me va a mil; te imagino aquí, justo detrás abrazándome mientras me apartas el pelo- ese en el que te perdías- y siento como si estuviese besándote el cuello como muchas otras veces lo hice y siento que el corazón me va a salir del pecho sabiendo que ninguna otra va a provocarme eso. Que, joder, te pienso y, mírame, parece que vaya a darme un ataque al corazón de lo que te quiero y eso ya no lo siento con ningún otro ni queriendo. Y es así queridísimo diario, voy a seguir prefiriéndolo a ella todo lo que me queda de vida. 


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN : De Mí, Para Tí. 

Así soy yo.

  Mucha gente a veces de la nada me ha dicho "cuéntame cosas sobre ti" y todavía se me queda la misma cara de tonto al no saber po...