viernes, 28 de abril de 2023

El día que salió el sol


El día que salió el sol fue cuando la conocí, era como si conocieras a un ser radiante que solo llega a tu vida para darle felicidad, fue una sensación de extasis que sube y no baja, donde la dopamina llega al límite y crees que todo es tan perfecto, pero... 


Pero ese día que salió el sol llegó una tormenta, pues la persona que irradiaba de felicidad, no era tan feliz que digamos, dormia bajo el escombro de la oscuridad mental que desgarra al ser que lo lleva, despavorece al demonio habitante del ser y lo hunde en la miseria. 


Su vida por así decirlo, no era tan perfecta ni feliz, solo sucedían tragedias, pero ella era feliz con tal de sacarte una sonrisa, existen personas que a pesar del desastre no quieren más y cuidan de los demás porque saben del dolor profundo. 


A pesar de que cada que alguien se iba ella se ponía demasiado triste, pero sabía disimularlo con una sonrisa como siempre, me puse a pensar de aquel sol de comparación con ella y vi como radiada calor, brillo, emoción, todos salen de dia pero se duermen de noche y dicen amar la noche y odiar el sol sim embargo, todos salen cuando él está, pues aparente mente el humano crea rivalidades absurdas y el sol da la luz a gente que no haría ni una estrella por aquella constelación, pero aquel sol de arriba era asi, el sol de abajo era distinto. 


El sol se enamoraba, era muy enamoradiza pero siempre terminaban dejandole un daño enorme, el cual también negaba con una sonrisa, una sonrisa que alegaba pena dolor tristeza. 


Un día el sol, cansado de ver a todos felices y ella una miseria, recayó en meterse en un mundo malo, llena de humo y con los ojos rojos el sol se miraba al espejo, rota. Así se sentía ese sol


Antes irradiaba felicidad, ahora solo irradia dolor, pero aquel sol seguía haciendo feliz a las personas. Y todo su dolor lo guardaba con una sonrisa.


_Margell

jueves, 27 de abril de 2023

No mentí.

 No mentí cuando dije algún día que no te recordaría, que fuiste la forma más bella de decirme que el tiempo es el más cruel de las verdades, que aún sabiendo que te perdería dejaste más de una ilusión, llenar el corazón de piedras que con el pasar de los días pesaron más en vida que en existir, que nada sería igual, que las personas cambian, porque sufren porque aprenden y que en muchas ocasiones preferimos más sufrir que entender que algo no es bueno en nuestra vida, y que el estar tocando fondo es solo el comienzo.


Que el paso de todo lo vivido no fue más que un bello momento que ya no dejará huella porque ya está marcado por un territorio que existió siempre y que nunca volví a enfrentar por miedo, a qué se marchará, por miedo a no saber que mi vida tendría que continuar solo en vida, o acompañado de la muerte que solo espera el justo y exacto momento que todo se acabe para actuar, sin ver atrás porque no tiene pasado, simplemente sigue su camino, a los pasos del son que toquen sin restricciones, ni posiciones sociales.


No Menti, al saber que serías más que única en mi vida, tal vez porque no hay quien iguale tu ángel, tu carisma, tu esencia que solo tu cuerpo podría ofrecer como ese sabio pecado, que me dice voltea y regresa, antes que todo no se pueda cambiar, aún así seguimos fieles a lo que nos dicte el corazón , que no ve lógica, temática y secuencia, solo nos quedan las repercusiones de lo que pudo y no fue. Y fuiste y serás quien más me enseñó, a esperar un resultado, antes de la iniciativa de querer ser no lo mejor para alguien, sino que ese alguien sea lo mejor de mi mundo, sea redondo o de cualquier forma posible, sea lo.mejor que la vida me pueda dar.


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN : De mi, Para ti. 

Porque me dijiste te extraño para que el día siguiente me sacaras de tu vida como cualquier mierda.

 Si me hubieran dicho que en algún momento tendría que imaginar una vida sin ti, no hubiera pensado que no estaría tan lejos de la realidad, que hace una persona con el corazón roto? Extrañarte sería la primera opción, de hecho, es mi primera opción. 


Como puede continuar alguien algo que ya lo tenia casi todo planeado e imaginado con esa persona, ahora solo queda como un capitulo incompleto el cual nunca culminará su historia y se quedara en pausa para siempre.


Sueño contigo todos los días esperando que regreses y me ames con la misma intensidad con la que lo hacías, pero luego despierto y me doy cuenta que solo era eso, un sueño. Sueño en que somos felices viviendo y cumpliendo todo lo que en algún momento prometimos hacer, sueño en que estamos en aquel viaje viviendo e irradiando felicidad juntos.


Que haces? Que harás? Me extrañas? Me piensas? Como te encuentras? Aun piensas mantener tu promesa de no irte aunque ya lo hiciste? Aun te preocupo? Aun te gustan mis salchipapas quemadas? Aun recuerdas todo lo que pasamos juntos? Aun guardas fotos o videos? En que momento cambiaste? Porque me dijiste te extraño para que el día siguiente me sacaras de tu vida como cualquier mierda.

 

-Margell

(pertenece a margell, una amiga mía, t' amo)


lunes, 24 de abril de 2023

Una de las tantas cosas que adoro de ti.


'ella como me miraba era una de las cosas que adoraba de ella.

Cómo sonreía cuando le pillaba de imprevisto la mirada.

Cómo se le formaban esos hoyuelos cuando estallaba en carcajadas.

Cómo desplazaba mis manos por las curvas de su cuerpo.

Cómo se mordía el labio cuando le impedía besarme.

Cómo me susurraba palabras de amor en mi oído. 

Cómo celebraba cuando su equipo de fútbol favorito marcaba un gol.

Cómo tomaba el café de buena mañana.

Cómo se pasaba las manos por el pelo cuando estaba nerviosa.

Cómo se le formaban esas arrugas en la frente cuando se enfada.

Cómo intentaba hacerme reír cuando me cabreaba con ella.

Cómo me abrazaba por detrás, de imprevisto.

Cómo me hacía sentir como un niño entre guerras de almohada y no tan niño perdiéndonos entre ellas.

Cómo suspiraba cuando le faltaba algo, alguien. Yo. 

Cómo lloraba cuando sentía que estábamos perdiendo aquello por lo que habíamos luchado.

Cómo me abrazaba queriéndome hacer sentir protegido.

Cómo me contemplaba mientras yo fingía dormir.

Cómo me acariciaba sin venir a cuento porque no podía apartar las manos de mi.

Cómo me contaba los chistes más malos y yo se los reía.

Cómo apartaba el mechón de su cara para besarla.

Cómo dejaba de mirar a otras para mirarme a mi un poquito más.

Cómo fumaba sabiendo que eso acortaba su vida sin importarle que eso significase menos días conmigo.

Cómo me decía que me quería sin importar lo que la gente le decía.



Todo eso era la mínima parte de todo aquello que yo podía llegar a adorar de ella.

Podría tirarme horas y seguir diciendo todo aquello que me gustaba, podría dar por cada lunar de su cuerpo y el mío una razón por la cual le adoraba pero entonces me doy cuenta que solo me falta mirarle a los ojos para saber la única razón por la que también le odiaba.


Nunca te quedabas, esa era la única razón por la que te odiaba.


Y sí, a la larga esa única razón pudo más que todo aquello que en su día llegué a adorar, aún sabiendo que si me iba ya no habrían besos, ni abrazos, ni miradas, ni sonrisas que me hicieran pensar que todo valía la pena. Tuve que ser fuerte y darme cuenta que las noches en las que te lloraba- que eran muchas- no compensaban a las sonrisas que un día me sacaste porque llegaba a casa y nunca estabas. Venías, me querías un rato y te ibas sin saber que a cada rato yo acababa roto.'



CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

domingo, 23 de abril de 2023

El día después de mi suicidio

 Al día siguiente de mi suicidio, me enamoré de mi madre cuando la vi llorar en el suelo de mi habitación, abrazando mi camiseta ensangrentada con mis fotos esparcidas a su alrededor, vi tanto

¡Amor en sus ojos!


El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi padre, sin importar lo duro que fuera, en medio de tanta tristeza, me habló con los ojos llenos de lágrimas ¡lo orgulloso que estaba de mí y lo sensible que yo era con los demás!


El día después de mi suicidio, vi que Lolla (mi gatito mascota) era más increíble de lo que podía haber imaginado. Cada vez que alguien llegaba a casa, ella corría hacia la puerta esperándome y, al ver que no era yo, se acostaba frente a la puerta y seguía esperándome.


El día después de mi suicidio, me encantó

por mis hermanos cuando los vi sentados en la habitación con los ojos llenos de lágrimas, recordaron los tiempos en que jugamos en nuestra hermosa infancia ... ¡Qué buen momento!


El día después de mi suicidio, sentí cuánto me amaba mi mejor amiga. ¡Ella estaba mirando nuestras fotos juntas y recordando todos los momentos!


El día después de mi suicidio, sentí que era importante para mis maestros. Se culpaban tanto por no haberse dado cuenta... 


Por la noche, fui a la morgue a buscar mi cuerpo. Me molestó. Me miré y dije: "Tantos sueños que tuvimos", "Tantos amores", "Tanta gente por conocer", "Tenías gente que te quería y sin embargo, lo vomitaste todo", "Tienes que tener mucho coraje para quitarte la vida, ¿por qué no usaste ese coraje para ganar? "


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí, Para Mí. 

domingo, 16 de abril de 2023

Me disparó como si nunca me hubiese querido.

 



Me preguntan que se siente cuando se es feliz y para mi es inevitable hablarles de ti. Les digo que felicidad es encontrarte al salir de tu casa a las 7 de la noche y verte apoyada en la puerta con esa sonrisa tan tuya dispuesta a darme algo más que un par de besos. Ser feliz es notar cómo me abrazas. Felicidad era mirarte de reojo en la cama mientras hablábamos de todo y pillarte mirándome, era apartar la mirada y reírme sabiendo que tardarías tres, dos, un segundo en acercarte y reirte conmigo. Y así era, felicidad era sentirte cuando te dormías por llamada. Ser feliz era poder ver lo bonito que es el nundo de tu mano, entre risas y besos inesperados. Y por eso les he vuelto a hablar de ti. De esa chica al que le encantaba buscarme las cosquillas porque adoraba ver mi ceño fruncido, aquella que antes de irse te besaba en la frente en vez de decirte que te quería. Aquella chica dispuesta a parar balas de cualquier persona dispuesta a hacerme daño sin saber que, a la larga, ella sería la persona que se encontraría detrás del gatillo a nada de disparar y..


¡PUM!


No sabías ni siquiera en qué parte del cuerpo te había disparado, no, solo notabas brotar de tus manos ese líquido rojo. Rojo como el color del pintalabios que tantas veces se me había corrido segundos antes de corrernos. Rojo, como el color de mis ojos cuando pasaba más de una noche en vela llorándote sabiendo que todo esto iba a acabarse. Rojo como el tono de mis nudillos por los mil golpes que le había dado a la puñetera pared intentando sentir un dolor más fuerte que el de perderte. Y vuelvo a mirarme las manos sin creerme que la persona que tanto me ha querido es la única que me ha herido; pierdo las fuerzas y acabo de nuevo tirado en el suelo como muchas otras tantas veces he acabado ahí, esperando a que volvieses a por mi y, nunca volvías. La miro- una última vez- a esos ojos color café que tantas noches me han quitado el sueño por exceso de cafeína en mis venas, por exceso de él en mi, le miro sin reconocerle e intento quedarme con cada mínimo detalle de ella porque sé que ésa es la última vez, que esa es nuestra despedida. Y antes siquiera de desaparecer- como he deseado muchas veces- pienso en que ese color rojo que me está matando no es ni la mitad de dulce que el rojo de aquel pintalabios con el que le escribí en la espalda ese mensaje en el que le decía que nunca me iría pero, aún así, ese disparo que me mata no es ni la mitad de doloroso que todas y cada una de las noches en que le he llorado desde que ya no está. Que la gente, no sé como, se sigue creyendo que todo me va bien y yo, mientras, intento también creérmelo pero no me sale. He intentado descubrir como era mi vida antes de ella y parece que los recuerdos contigo me empañan esa vida a la que tanto deseo volver y no puedo. Malditos recuerdos que me recuerdan que no puedo olvidarte, que me recuerdan que las heridas que están abiertas no se cosen tan fácilmente como creía. Tengo hilo y aguja para intentaria arreglar aquel destrozo que en mi dejaste, intento que la herida de bala ni se vea pero es que me miro en el espejo y no hay un puto centímetro de mi piel que no me recuerde a tus besos, a tus caricias, a tus heridas y siento que no puedo. Que me ahogo en medio de tanta gente y que cuando menos me lo espere te echaré tanto en falta que explotaré y seré como la bomba de Hiroshima que dejaré víctimas a mi paso, tantas como cada lágrima que he llegado a soltarte y, no prometo que haya supervivientes porque será tanto el destrozo que no quedaré ni yo. Desapareceré de la misma forma que tú quisiste acabar con todo esto poniéndote al otro lado del gatillo sabiendo que cada noche me decías que estabas dispuesta a morir por mi y al final, que irónica que es la vida, la que ha acabado muriendo he sido yo, a manos de ti, por ti. 


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí, Para Ti. 


jueves, 30 de marzo de 2023

Queria curarme las heridas de los nudillos a base de besos aún sabiendo que eso acababa conmigo.

me controlaba como si fuese un puto muñeco de trapo, podía vestirme y desvestirme cuando le venía en gana para hacerme lo que quisiera, podía tomarme hasta las tantas de la madrugada que luego el único tonto que se pasaba lo que quedaba de noche despierto, era yo; mirándole para recordar cada suspiro que daba sabiendo que cuando yo me despertase, ella ya no estaría ahí. Nunca estaba. Vivía por y para ella sabiendo que no era el único que se desvivía por unos ojos como los suyos, por unas caricias que te abrasaban la piel sin quererlo y que te dejaban una marca -en el corazón- incapaz de olvidar. Ella sabía hacer que cualquier chico perdiese los papeles por ella, te decía lo guapo que estabas con ese nuevo corte de pelo, te apartaba ese mechón que siempre se interponía en nuestras miradas, te sonreía sabiendo que podías perderte en esas medio lunas que se le formaban en cada mejilla, te hacía reír sabiendo que horas después te haría suspirar; a dos centímetros de su cuello, estando a horcajadas de ella perdiéndote una noche más en la inmensidad de su cuerpo. Sabía hacerse necesitar; a veces te venía y en toda la noche no te daba ni el más mínimo roce para así volverte loco -un poco más- por ella. Anhelaba su tacto esas noches en las que ella, rebelde, quería hacerse esperar. Te besaba el cuello, así, de imprevisto; y se te olvidaba todo aquello que querías decirle. Se te olvidaba que te habías prometido a ti mismo mandarla a la mierda para que no jugase contigo como lo estaba haciendo. Y caías, volvías a caer prometiéndote- encima de su pecho- que esa iba a ser la última vez que ibas a respirar  al ritmo de su respiración, que sería la última vez que probabas esos labios. Pero no, nunca lo era. Siempre que intentaba levantarme de su pecho a altas horas de la madrugada, ella me rodeaba más fuertemente y me ponía la cintura para no poder separarme ni un puto milímetro de su pecho porque ella, muy en el fondo, sabía que ese era mi sitio. Pero, de la misma forma que sabía eso; también sabía que yo no era el tipo de chico que se conforma con que lo quieran a ratos. Que yo necesito los mimos de los lunes por la mañana, las tardes del martes en el cine, los arrumacos en el sofá el miércoles por la noche, hacer el amor el jueves en cualquier lado si es con ella, llorar en su pecho el viernes por la mañana por culpa de la mierda de día que tengo, salir de fiesta el sábado y soportar con ella las resacas el domingo por culpa del garrafón. Ella sabía eso y a su misma vez yo sabía que ella necesitaba el lunes no ir a clase, el martes más de lo mismo y quizás el miércoles pasarse un par de horas para disimular, el jueves me buscaba sabiendo que el viernes tendría a cualquier otro. El sábado salía, sí, y acababa siempre con una diferente que al domingo ni recordaba su nombre pero inexplicablemente a mi siempre volvía. Volvía para yo poder enredarme en su larga melena mientras me besaba con ansías rodeando su cintura y obligándome a andar hacia atrás para acabar apoyada en esa pared que tantas veces me vio amarla a ella, destrozarme y usarme. Usarme como cualquier tipo de trapo que utilizas para limpiarte las manos y que luego acabas tirando pero que por alguna razón que a día de hoy todavía no sé, ella no podía deshacerse de mi porque muy en el fondo sabía que ninguna tipo podría soportar lo que yo hacía. Y lo hacía, sí, pero porque le quería. Y muchas veces eso no es suficiente para quedarse así que llegó el día en el que sus besos dejaron de tener ese poder en mi, o fingí que no lo tenía y fui capaz de decirle todo aquello que ningun chico le dijo en su puta vida. Y me fui sabiendo que iba a echarla de menos, que las charlas de después de hacer el amor no tendrían su gracia si no eran con ella, que las cosquillas que me hacía cuando tenía ganas de llorar no iban a tener ese efecto en mi si venían de otras mano. Y me fui sabiendo eso pero no pensé que sería tan duro el vivir sin ella, echándole de menos como lo hago sabiendo que en estos momentos quizás está viendo a otro dormir, y puede que le esté acariciando al espalda- lentamente- como lo hacía conmigo, hasta que me dormía. Y ahora hace semanas que ni duermo, que ni siento, que ni pienso en lo que podría ser o haber sido de nosotros; solo sé que ella en estos momentos me está echando de menos como pensaba que nunca haría y no lo sé porque ella me lo haya dicho pero sólo me hace falta mirarme los nudillos de las manos sabiendo que he pegado a mil paredes intentando que el dolor que dentro siente, vaya a menos, pero eso no funciona así y ella lo sabe. Ese destrozo en los nudillos no será ni la mitad del dolor que yo he llegado a sentir aquí dentro cada vez que me despertaba y no estaba. Y eso pasaba cada noche en la que ella me buscaba y yo como un tonto caía porque la necesitaba. Así que me da igual, que me rompa a golpes las manos por mi que yo hace mucho que rompí mi corazón por ella sabiendo que cada noche a su lado era una más en la que no iba a quedarse. Y me rompí sin importar absolutamente nada y, mirame, estoy roto de tal manera que ya ni encajan las piezas que ella ha dejado aunque sé que ella estaría más que dispuesta a unirlas- cada una de ellas- a besos de la misma forma que yo me curaría todas esas heridas diciéndole, muy bajito, lo mucho que la necesito sabiendo que para ella eso valía más que cualquier te quiero que le podía dar.


CON EL MAYOR DOLOR DE MI CORAZÓN: De Mí; Para Ti. 

Así soy yo.

  Mucha gente a veces de la nada me ha dicho "cuéntame cosas sobre ti" y todavía se me queda la misma cara de tonto al no saber po...